Qué está pasando con
("Desde el Boulevard de los Sueños Rotos")
Tremenda, la frase de Orwell tras la guerra civil española:
"One of the dreariest effects of this war has been to teach me that the Left-wing press is every bit as spurious and dishonest as that of the Right."
George Orwell, Homage to Catalonia.
"Uno de los efectos más deprimentes de esta guerra ha sido enseñarme que la prensa de izquierdas es exactamente igual de mentirosa y deshonesta que la de derechas".
George Orwell, Homenaje a Cataluña.
Tremendo que venga a la memoria leyendo la carta abierta de 70 escritores e intelectuales, encabezados por Mario Vasgas LLosa, tachando a El País de ejercer la censura contra sus críticos literarios...
Luego contaré un poco la historia del crítico.
Primero quiero decir que me siento triste y deprimido porque El País fue siempre para mí la demostración de que se podía hacer prensa buena y decente en España. Porque durante muchos años creí en su divisa, "Diario Independiente de la Mañana". Porque fue un placer y un honor publicar en sus páginas... Recuerdo, con particular afecto cierto reportaje sobre el conflicto con los Khmeres rojos y la terrible situación en la frontera entre Camboya y Thailandia. Recuerdo la estimulante charla que tuvimos en la redacción y mi impresión, tan favorable, de aquellos profesionales que, sabían ser de izquierdas y excelentes periodistas. Mariló Ruiz de Elvira, Juan González Yuste, q.e.p.d.
Recuerdo también hoy a su actual director, Jesús Ceberio. Cuando lo conocí era, sin género de dudas, el corresponsal extranjero mejor informado y con seguridad uno de los más competentes en el México donde el PRI iniciaba su largo crepúsculo. La independencia de Belice, la valoración desapasionada y certera que hacía del avispero centroamericano, de la precoz locura senil de la dictadura cubana.
Siempre me sentí, por mi orígen español, orgulloso de El País. De que hubiera un diario madrileño "en las grandes ligas" de la prensa mundial.
¿Qué ha pasado? ¿Será verdad que se han vuelto, como dicen ahora, literalmente "La Voz de Su Amo". El amo Jesús Polanco, que en Madrid apodan Jesús del Gran Poder. Un empresario que supo flotar en todas las borrascas de las transformaciones políticas españolas. ¿Un ciudadano Kane con alma de vendedor de inmobiliaria? En todo caso un hombre que compra y vende y no es seguro que conozca el verso genial del clásico de que "el alma sólo es de Dios" o haya leído El Mercader de Venecia.
Polanco, a la española, quisiera ser, se sueña Murdoch, pero no es Murdoch. Es otra personalidad. Es, sobre todas las cosas, un caudillo, jefe de clan, de tribu arábiga o plebeyo romano parvenu que sólo puede vivir rodeado de clientes y aduladores.
Es el tipo de persona que necesita tener una isla en Miami porque cierto cantante de gran éxito la tuvo. Que no duda en montar sobre el caballo loco del antiamericanismo, azuzado por la izquierda española con el dinero robado por Saddam Hussein, y picar espuelas. Pero yo no creo, honestamente, que lo haga por maldad ideológica. Lo hace porque ve dinero en ello, porque apostó por un caballo con querencias de percherón y estampa de jerezano. (¿Apostó por él porque con el gobierno anterior había fronteras, límites a su ambición?)
También sitúa sus peones en el lado equivocado de esta guerra actual porque piensa que no tiene nada que temer del Tio Sam y el bando democrático y sí mucho que ganar de sus enemigos.
La Historia del Crítico
Ahora tengo que contar un poco qué pasó. Poca cosa en sí: un crítico literario se permitió escribir una acerba crítica contra un novelista de la casa , Bernardo Atxaga, escritor vasco que a mí, por cierto, me gusta. Pero Atxaga es editado por la editorial del grupo de El País (no se cómo se llama, ni importa). Entonces, horror, Jesús Ceberio, que ha debido cambiar mucho, vistas las crisis de cólera que tiene en redacción, decide, manu directori, que el crítico díscolo deje de ser publicado.
Hablo de lo evidente, de lo que se desprende de todas las versiones, más allá de las anécdotas. El crítico aguanta unas semanas y, tras un período de idas y venidas, protesta. No le hacen caso. Protesta ya por escrito. Pero sólo le responde el silencio de la máquina. ¿Huele a Gulag El País? El crítico ha sido convertido en un no-ser. Ha dejado de existir...
¿Pero qué diablos es un crítico si no puede criticar? ¿Es posible la buena crítica literaria sin libertad de expresión? ¿Hay crítica literaria buena en Cuba? No se. Pero es muy triste. Tristes ropajes de silencios, de acomodos. Y me viene a la memoria M. A. Bastenier, expulsado, sacado en volandas por los esbirros de Fidel Castro que daba una conferencia de prensa en Caracas... recuerdo que lo sacaron gritando "¡En España no hay presos políticos, hay terroristas encarcelados!", porque el Supremo, cuando le preguntaron por los presos de conciencia cubanos dijo con su sonrisa de fauno que "Todos tienen presos políticos. España, por ejemplo, tiene a los militantes de ETA". Lo olvidaba, Bastenier creo que ahora es subdirector de El País.
Pero ninguna voz se ha alzado en la redacción de El País pidiendo libertad.
Todos callan. ¿Por prudencia, por miedo, por indiferencia, por cinismo? Supongo que, por mezclas diversas de esos ingredientes, callan . Quizá hablen de dos en dos, de tres en tres, en confianza. Como cuando, cuentan, se reunieron unos cuantos a celebrar la victoria de Bush.
Y ese clamoroso silencio es el coro de plañideras fantasmales que acompañan el entierro de un sueño que se llamaba El País. Y recuerdo la canción de Sabina del Boulevard de los Sueños Rotos.
Fue un gran periódico, qué se le va a hacer.
5 Comments:
Buen artículo, Juan. Me ha dejado un poco melancólico pero refleja lo que sentimos muchos. La melancolía le sienta bien a estas fechas.
Muchos abrazos desde Valencia y felices fiestas.
Juanma.
In many ways El Pais is a shadow of itself
M.K. NYC
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