miércoles, octubre 06, 2004

Colombia, principal destino de remesas desde España

Víctor Manuel Vargas, corresponsal de EL TIEMPO de Bogotá (¡Qué buen periódico, por cierto!) informa desde Madrid que un estudio del Banco de España cifra en 711,7 millones de euros (882 millones de dólares) el total de giros realizados a Colombia durante el 2003, un incremento del 22 por ciento frente a los 580,6 millones de euros enviados en el 2002.

Ecuador está en segundo lugar, con el 25,09 por ciento; y el tercer y cuarto lugar son para Marruecos y Rumania, con el 5,16 y el 4,79 por ciento, respectivamente. Hay cerca de 500 mil colombianos en España que envían dinero a sus familias.

Cifras del Banco de la República indican que el año pasado Colombia recibió un total de 3.000 millones de dólares por concepto de remesas, la mayor parte de ellos provenientes de Estados Unidos y en segundo lugar, de España.

martes, octubre 05, 2004

Bolivariano Chávez varado en tierra


Don Hugo Rafael de Chávez y Frías, bolivariano presidente de la bolivariana república hermana de Venezuela es un caballero con iniciativa. Según me contaba un amigo caraqueño y socarrón, hace unas semanas dijo en su programa “Aló Presidente” que iba a apoyar las reivindicaciones de ese otro querido gran prócer latinoamericano, el senhor Lula da Silva, en la Cumbre Mundial contra la pobreza de Nueva York. Cómo no, el gran estadista bolivariano se entrevistaría con Lula, Kofi Annan, Lagos, Chirac y Rodríguez Zapatero, con la bella intención de arreglar el planeta. También dijo, ay, que se reuniría con doscientas megaempresas americanas, entre las cuales, ay, las agencias de riesgo que siempre, ay, dicen que la bolivariana Venezuela del bolivariano señor Chávez, ay, ay, ay. Por supuesto, iba a verse con Colin Powell, quién sabe si con el presidente Bush. Asistiría también al acto de toma de posesión del flamante (y sufrido) nuevo secretario de la OEA, don Miguel Ángel Rodríguez.

No quedó claro si también la apretada agenda bolivariana incluía a la Santísima Vírgen de Coromoto.

Pero, lo que son las cosas, no hubo viaje. Según el ministro de Información bolivariano, una falla en el avión presidencial detectada sobre la marcha “obligó a abortar el despegue de la aeronave debido a una falla en el motor de arranque”.

El señor Chávez no voló a Nueva York y el edificio de la ONU, que tanto ha visto, se perdió el siempre estimulante espectáculo del verbo bolivariano resonando en el ágora mundial. También debieron lamentarlo mucho los señores Bush y Powell, Lula, Kofi Annan, Lagos, Chirac y Rodríguez Zapatero, por no hablar de las doscientas megaempresas americanas. ¡Qué desconsuelo! Imagínense, con una crisis económica mundial en puertas y ellos sin el socorro intelectual del señor Chávez...

Pero sobre todo, sobre todo, seguro que se sumieron en el desespero y la tristeza las agencias de riesgo, a las que les cuesta tanto entender las sutilezas del bolivariano pensamiento. Se perdieron la ocasión de una exposición en directo de la ciencia económica bolivariana, las pobres. Oigo que van a añadir un "ay" al consabido "¿Chávez? Ay, ay, ay". Lo que, visto cómo va el precio del petróleo, es ya todo un éxito.

No tengo datos de la reacción de Nuestra Señora de Coromoto.

Astilleros españoles: Barcos Sin Honra

Leo en la prensa española que los trabajadores de los astilleros se manifiestan, a veces con violencia, y piden al gobierno regional vasco, al gobierno central, a las diputaciones y -supongo- a Dios bendito que aunen esfuerzos para "dotar de carta de trabajo y dar una solución pública al astillero sestaoarra."

Según el diario Correo Digital de Bilbao, "se concentraron primero frente a la sede del Gobierno vasco, donde demandaron carga de trabajo y profirieron gritos de "Astilleros solución", "Gobierno vasco mójate" y "Los gaseros ¿Dónde están?". Luego, frente a la delegación del gobierno central corearon "PSOE escucha, el pueblo está en lucha", "Petroleros ¿Dónde están?", "Ni cierre ni despido en el sector naval" y mostraron carteles en los que se podía leer "Zapatero mentiroso".

El líder sindical de los manifestantes advirtió de la necesidad de descartar la privatización. Quieren seguir perteneciendo al sector público, seguir siendo honrados funcionarios que hacen barcos a ritmo y costo de funcionarios. No como los coreanos que hacen barcos más baratos. La cuestión es que dicen que el Sr. Zapatero les prometió ser funcionarios, pero ahora dice que dijo Diego donde ellos oyeron digo.

El diario español El Mundo cuenta a sus lectores que los coreanos ganan más que sus colegas españoles en todas las categorías profesionales -¿menos los altos ejecutivos?- pero hacen barcos más baratos. Como supongo que los insumos materiales y energéticos costarán igual en Bilbao que en Corea y que el equipamiento será más o menos equiparable, infiero que para hacer un mismo barco en un período igual de tiempo hacen falta menos coreanos que funcionarios industriales españoles. La regla de tres indica que a los españoles les sobra gente y el sentido común sugiere que los coreanos trabajan más que ellos.

Dicen los manifestantes que están en lucha. ¿Luchan para que alguien arbitre una verdadera solución a ese problema o para que les paguen más que lo que producen?

Los sindicatos no piden hacer barcos más baratos y que puedan venderse en el mercado, que no veo yo qué otra solución puede haber. Eso implicaría trabajar más duro y hasta ahí podíamos llegar. Lo que quieren es seguir trabajando menos que los coreanos, fabricando barcos más caros y que los ciudadanos que tienen un trabajo que de verdad produce riqueza y pagan impuestos les subvencionen.

Me recuerdan la famosa sátira de Frederic Bastiat de la petición de los fabricantes de velas de Francia para que el estado les protegiera contra la competencia desleal de la luz solar.

Entonces, a mi entender, se plantea el problema de si los sindicatos defienden los intereses de los trabajadores ("la clase obrera", dicen ellos) o si defienden un estatu-quo perverso, injusto para los ciudadanos no subvencionados y, sobre todo, sin visos de resolver verdaderamente ningún problema.

Porque, ¿qué se puede decir en este contexto de la izquierda española, incluida la que está en el poder? ¿Es exagerado decir que engañan diligentemente a su parroquia? No lo creo. Si trabajamos para alguien, es deshonesto no advertirle si sabemos que le amenaza un peligro. ¿Qué pensaríamos de un médico que supiera que su paciente tiene una enfermedad y no le advirtiera? ¿Y si, además, le diera a sabiendas un tratamiento que sabe que no le va a curar? Los líderes sindicales, los políticos de izquierda, ¿para quién trabajan?

Esos profesionales de la política y el sindicalismo saben perfectamente que los astilleros españoles no tienen viabilidad, pero no tienen la hombría de bien de decírselo claramente a sus representados.

Claro que saben que los barcos que se construyen en España son más caros que los coreanos porque las empresas españolas tienen menor productividad y están peor organizadas. Porque los trabajadores están peor formados y trabajan menos. Porque, finalmente, sobra gente y falta capital humano. 

Pero prefieren engañar a sus representados y hablar de mantenerles los puestos de trabajo como si eso fuera un fin en si. ¿No sería más honesto informarles de que hay que asumir que su empresa tiene que cerrar, que va a cerrar? Decirle a la gente que ha llegado el momento de aprender a hacer otra cosa...

Para mantener su plataforma de poder, lo que proponen esos señores es que todos los trabajadores de empresas absurdas se conviertan en funcionarios. No importa si los barcos que construyen son mejores o peores, si se venden o se desguazan. No se construyen para navegar y transportar mercancías de forma económicamente racional sino para que los que los hacen tengan trabajo.

Hay otra aparente contradicción en la reivindicación sindical actual: ahora exijen que los astilleros pasen a ser una industria militar y construyan barcos de guerra. ¿Dónde quedó el supuesto pacifismo de la izquierda? ¿O será que sólo harían barcos con cañones que disparasen chupachups? Pero claro, tampoco se trata de hacer barcos de guerra bien hechos y que sean militarmente eficaces. Al revés, eso sería participar en la orgía belicista del capitalismo. De lo que se trataría es de que fueran rápidos y confortables para que los militares españoles pudieran replegarse más deprisa y cómodamente, en espera de que les dieran una medalla al mérito militar por hacerlo.